Reflexiones sobre la comunicación y el crecimiento personal

Un diálogo de dos aguas

La verdadera comunicación genera un sentido de unión que trasciende todo límite psicológico o geográfico, toda frontera étnica o personal, especialmente con las modernas tecnologías que facilitan, en apenas segundos, el intercambio de informaciones desde los más distantes hitos del globo terráqueo. Con la fluidez del agua, y gracias a la magia del correo electrónico, entre Víctor Quintero y mi persona se ha generado un ameno diálogo, que reproduzco a continuación.

Cartas para reflexionar sobre la comunicación

Carmelo Urso
Víctor Manuel Quintero Altuve

A raíz de la publicación de nuestro artículo "La Poderosa Música del Agua", recibimos una hermosa misiva electrónica proveniente de Ciudad Bolívar, capital del estado Bolívar, Venezuela, de parte del señor Víctor Manuel Quintero Altuve.

Esa región del Sur venezolano ha sido particularmente bendecida por el vital líquido, ya que por sus tierras discurren ríos inmensos como el Orinoco y el Caroní: el cauce bravío de este último provee de electricidad al 70% de nuestra nación. Tan enigmático terruño -tachonado de tepuyes- esconde en su seno el salto de agua más encumbrado del mundo, el Churúm-Merú (también conocido como Salto Ángel), con casi un kilómetro de altitud (979 metros de caída libre).

Con la fluidez del agua, y gracias a la magia del correo electrónico, entre Víctor Quintero y mi persona se ha generado un ameno diálogo, que reproduzco a continuación.

Buenas noches; permítame presentarme: Víctor Manuel Quintero Altuve, viejo-joven (65); mi trabajo: vender café por las calles y avenidas de Ciudad Bolívar. Debo decirle que le agradezco el articulo que escribió esta semana en el Diario Vea, sección "Dominguera en Gotas", sobre "La Poderosa Música del Agua".

Usted me llevó al pasado, donde mi afición era un río o el mar; allí me encantaba bañarme… pero, sobre todo, me gustaba escuchar esa mágica música del agua, principalmente en la noche, cuando todo era silencio, cuando se podía hablar de corazón a corazón con el murmullo del vital líquido.

También trajo a mis recuerdos cuando llovía y me metía debajo de un árbol que tuviese un pequeño pozo para escuchar las gotas cayendo en el manto del agua; ¡eso era música!

Cuando iba por la vía del páramo, en los Andes, me paraba a ver un arroyo y escuchar la caída del agua: era un canto al amanecer o una oración al atardecer; todo ese encanto lo perdí cuando el alcohol me hizo su presa.

Tengo un tiempo que lo dejé gracias a mi SER SUPERIOR, pero debo recobrar muchas cosas que perdí; su artículo me ha llenado de una gran satisfacción, porque sé que esto es muy importante: unir mi alma con mi corazón. La música es la unión de todos los seres humanos, y en especial, la música del agua nos eleva al ámbito de la inspiración divina. Gracias, muchas gracias y que DIOS me lo BENDIGA

Estimado Víctor:

Me honran tus palabras de aliento y me instan a seguir en este tránsito de exploración espiritual.

Cuando pides auxilio al Ser Superior, se produce una feliz discontuinidad con el pasado: súbitamente, quedan abolidas pretéritas tristezas; se disipan neuróticos terrores al futuro; asilado en el tiempo presente, en la inexpugnable residencia de Tu Creador, disfrutas de una alegría que -literalmente- no es de este mundo.

Lo que dices es cierto: en el hecho musical hallamos una inspiración que nos eleva a la dimensión divina. En tal sentido, nuestro compatriota, el eximio director orquestal venezolano José Antonio Abreu, galardonado con el Premio "Príncipe de Asturias" por su labor como formador de juventudes, reflexiona:

"¿Es el ritmo un fenómeno musical? No, el ritmo es un fenómeno espiritual. El ritmo es el pulso interno del alma. La música sublima, canaliza el pulso interno del alma y lo expresa de una manera armoniosa, sutil, invisible –y sin palabras- a otros seres humanos. Es una revelación. A través de ella, Dios nos revela algo inefable, algo que no puede ser comprendido por la razón sino por la intuición".

Por cierto Víctor que tu escritura parece estar impregnada de ese ritmo divino, ya que te expresas con un bello estilo; si sigues creciendo en el Espíritu, podrías verter -en el momento propicio- tus vivencias en el papel (o más modernamente, en el computador) para que otras personas se beneficien de tu creciente saber. No necesitas estar Iluminado para ello, pues leemos en "Un Curso de Milagros": "Enseña lo que es la paz para que aprendas lo que es".

Que el Uno, amado Arquitecto del Universo, también te bendiga.

Saludos desde Caracas,

Carmelo Urso.

Buenas noches. Primero que nada debo decirle: gracias, muchísimas gracias por haber tomado parte de su tiempo para contestarme, ya que sé que los que escriben en los periódicos, revistas y otras publicaciones tienen el tiempo copado para hacer sus estudios, investigaciones, y así escribir artículos de sumo provecho para los seres que deseamos superarnos, tanto en lo intelectual como en lo espiritual… lo que lleva consigo a la superación del alma y a abrir el camino al corazón y la mente, a fin de asimilar el verdadero conocimiento de nuestro SER SUPERIOR, o DIOS, como cada persona lo conciba.

Yo, mentalmente, hago a diario lo siguiente (usted, si tengo el placer de recibir su grata contestación, me dirá si está bien o esta mal): en la mañana, cuando me levanto, coloco en una aguja una gota de agua; la divido en diez porciones y reparto nueve entre diversas personas, conocidas y desconocidas; siempre dejo una para mí; con ésa me siento satisfecho; como le dije, hago esto mentalmente; las gotas son las acciones que tengo que realizar, para dar calor, cariño y amor a las personas y la gota que dejo para mí es el agradecimiento a mi SER SUPERIOR por permitirme hacerlo. Perdone el abuso por quitarle su tiempo, y nuevamente le digo gracias y que DIOS me lo BENDIGA.

Estimado Víctor:

Ciertamente, los periodistas a veces estamos muy ocupados. No obstante, aquí en Venezuela, cuando nos graduamos en la Universidad nos entregan un título que reza: "Comunicador Social"… ¡y nosotros –como profesionales y seres humanos- debemos honrar ambas palabras dedicando buena parte de nuestro tiempo al servicio de los otros!

En primer lugar, tenemos el término "Comunicador": comunicar es un acto ético que salva los abismos que parecen separar a los seres humanos, más allá de sus orígenes sociales u orientaciones ideológicas. Comunicar –en el sentido primigenio de la palabra- es una acción que genera comunidad: un espacio donde las ideas y afectos humanos se fusionan para consolidar culturas.

Luego, tenemos el término "Social": sin comunicación, no hay civilización posible; implica la comunión de los polos semejantes y contrarios; el mestizaje de las ideas, sean opuestas o afines; la evolución del ser singular en la plural riqueza del colectivo; la plena expresión de nuestros afectos y opiniones; la empatía de reconocernos en el Otro y que ese Otro se reconozca en nosotros.

La verdadera comunicación genera un sentido de unión que trasciende todo límite psicológico o geográfico, toda frontera étnica o personal, especialmente con las modernas tecnologías que facilitan, en apenas segundos, el intercambio de informaciones desde los más distantes hitos del globo terráqueo.

Desde un punto de vista espiritual, la comunicación es la expresión audible, mental o escrita de nuestra relación unificada con el Padre-Madre, la cual deviene en armonioso cauce donde el Amor fluye como esos impetuosos ríos que surcan el Sur de nuestra querida Venezuela. La verdadera comunicación –emanada del Yo Superior que habita en cada uno de nosotros- nunca separa, siempre une. El ego –esa parte de nuestra mente que se cree dividida de Dios- es por naturaleza incapaz de comunicar.

Si aplicamos este último principio a nuestras vidas, veremos que en el instante presente en que vivimos sólo tenemos dos opciones: o bien decidimos comunicar –y así ensanchamos la realidad del Amor, legado natural del Padre; o bien decidimos incomunicar –y así nos perderemos en las ilusiones de separación del ego.

Cuando percibimos los contenidos de los medios de comunicación constatamos que –paradójicamente- los así llamados comunicadores sociales pasamos buena parte de nuestras vidas incomunicando, separando, instando a conductas que tienden a alejar a los seres humanos los unos de los otros.

En este marco de ideas, la oración es instrumento ideal para comunicarnos con el Padre y sus Hijos. En tu caso, Víctor, la oración que describes es sumamente hermosa, poética, además de estar impregnada de la sagrada idea de compartir. Vamos a examinarla un poco.

Primero está la aguja. En la tradición esotérica occidental, los instrumentos de corte (espadas, cuchillos, entre otros) simbolizan la capacidad que tiene la mente de analizar, decidir y dar a cada cual lo que merece en virtud de sus méritos. En el mazo del tarot, las espadas cumplen la función de representar decisiones psíquicas o espirituales: cuando tales decisiones están basadas en el amor, son capaces de abatir a los agrandados monstruos y problemas que suele proyectar el ego; cuando están basadas en el temor, la espada se vuelve contra su dueño y hasta le atraviesa el corazón (como en el caso del 3 de espadas).

Luego está la gota de agua, que simboliza la Vida, la abundancia de la Creación; equivale también al plano de las emociones humanas.

De tal suerte, en tu oración visualizas en equilibrio la razón (la aguja) y la emoción (la gota); la aguja te ayuda a repartir bendiciones entre nueve personas, "conocidas o desconocidas"; esto me parece excelente, pues los dones que recibimos y proveemos a través de la oración son regalos de Dios; esos regalos equivalen a amor, vida y libertad, los cuales jamás pueden serle arrebatados a nuestro Yo Superior –aunque las pesadillas del ego parezcan evidenciar lo contrario.

Finalmente, siempre reservas una porción de la gota para ti; esto es fundamental; si tú mismo eres un pozo seco, ¿cómo podrías constituirte en manantial que sacie la sed de tus semejantes? ¿Cómo podrías ofrecer algo a tu hermano o hermana si tu alforja está vacía, si el cofre de tu tesoro nada acumula? Ensancha el Reino de los Cielos que hay en ti para que se haga Uno con el Reino de los Cielos que habita en tu prójimo –aunque él no lo sepa.

Siempre es grato recibir tus cartas –pese a que a veces tardo en contestarlas; siempre me son útiles tus preguntas, porque el acto de responderlas me ayuda a disipar dudas que en mí habitan; ambos somos persistentes peregrinos en este fascinante tránsito que –tarde o temprano- nos reconducirá al hogar del Creador.

Saludos desde Caracas, y que el amoroso Padre-Madre de Todo lo Creado te colme con Sus bendiciones.

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Periodista, escritor y creador del blog En Tiempo Presente.

1 Comentario en "Reflexiones sobre la comunicación y el crecimiento personal"

Comentarios en Innatia
Aracely Marves dice...

donde puedo encontrar musica de agua, muy bonito este articulo me encanto

Publicado el 6 de jul, 2011 a las 16:45:17