Mercado medieval de Ourense

Más de treinta artesanos acuden al mercado medieval en Ourense

El centro histórico de la ciudad de Ourense viajó recientemente en el tiempo hasta la Edad Media, por espacio de tres días, a través de su Mercado Medieval que ha llegado, en esta ocasión, a su tercera edición...

El centro histórico de la ciudad de Ourense viajó recientemente en el tiempo hasta la Edad Media, por espacio de tres días, a través de su Mercado Medieval que ha llegado, en esta ocasión, a su tercera edición.

Son ya con éste, tres años consecutivos de rotundo éxito de público, los que atesora el Mercado Medieval de Ourense, para muchos, auténtico punto máximo de interés de la Fiesta Mayor de la ciudad. Se trata de un evento organizado por Cantabria Medieval, una agrupación de mercaderes y artesanos procedentes de toda España que vela por la recuperación y promoción de los oficios tradicionales de nuestra cultura.

Hasta una treintena de artesanos, artistas y espontáneos llenaron la calle Lamas Carbajal, praza Maior, y las calles Barreira y Colón de oficios, utensilios y vestimentas realmente evocadoras. Los artesanos presentes en este mercado rescataron para los visitantes tradiciones, costumbres y oficios en muchos casos ya olvidados, pero que indudablemente constituyen un auténtico tesoro cultural que merece la pena recuperar.

La artesanía tradicional estuvo representada por los trabajos en madera, cuero, barro y cobre. La gastronomía tradicional se hizo presente a través del pan gallego y asturiano, así como la repostería tradicional del País Vasco, los quesos dulces y el embutido, productos que completaron la oferta de manufactura alimentaria.

La venta de minerales y la fabricación artesanal de cestos, jabones, trajes, incienso, perfumes y esencias también tuvieron un espacio destacado en un mercado en el que el naturismo cobra un protagonismo especial, gracias a la presencia de puestos de infusiones y remedios naturales de todo tipo, muchos de ellos basados en la Fitoterapia.

La atmósfera medieval se completó con la actuación, continua durante los tres días que el mercado estuvo en marcha, de un grupo de gaiteros que amenizaron la estancia con música tradicional gallega.

Todos los detalles fueron cuidados hasta el extremo. Los vendedores y demás personal relacionado con el mercado vestían al modo medieval y la ornamentación de las calles, con más de 600 banderas y 50 pendones, fue tratada con mimo para que el viajero se sintiera realmente en la Ourense medieval.

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